Transeúntes: Entrevistas

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La Vieja Estación, La Plata

Por Bárbara Dibene
Fotos: Gentileza de Gilda Selis

Más de una vez nos conformamos con recibir el típico "Feliz cumple, que lo pases lindo" y sus variantes para otras fechas especiales, los medios suelen ser Facebook, mensajes de texto o, si se estima mucho a la otra persona, un llamado al celular. De a poco, hemos perdido la particularidad de nuestra escritura y el entusiasmo por el detalle, pero emprendedores como Gilda Selis y su novio, Alejandro Benson, luchan simbólicamente por recuperar una gran costumbre olvidada: enviar postales.

"De acá para allá" surge a partir de la inquietud de Gilda, una joven periodista de Tolosa, que había hecho amigos extranjeros y quería enviarles postales de La Plata para que la recordaran. El problema fue que los modelos eran básicos y formales, en todos se repetían la Catedral o el Museo de Ciencias Naturales y no se llegaba a captar "la esencia" de la ciudad. "Un día se lo comenté a mi novio, que es diseñador en Comunicación Visual, y me sugirió que si no encontraba lo que buscaba, podíamos hacerlo nosotros".

Unos meses después, en abril del año pasado, ambos se presentaron en la Feria del Libro Independiente y Autogestionada (FLIA) con las postales que habían creado, y tuvieron una muy buena recepción. "Nos dimos cuenta que éramos varios los que enviábamos postales y sobre todo los que queríamos que no se perdiera esta hermosa costumbre con el auge de la era digital".

Gilda está convencida del valor de la postal no sólo por una cuestión estética sino por la dedicación de aquel que regala. "Al recibir una postal o una carta a mano, sabés que la otra persona se tomó el tiempo de sentarse, elegir el papel o la postal, escribir en puño y letra, pensar las palabras, preparar el sobre y enviarlo desde la oficina de correo. La sensación de recibir de repente una carta o una postal debajo de tu puerta que cruzó ‘analógicamente’ el mundo es mucho más satisfactoria que recibir un e-mail en tu casilla o un saludo de cumpleaños por Facebook. Es muy distinto. Tiene esas cosas del tachado, de los dibujos, de la caligrafía, de sentir el papel, de tratar de entender las letras, lagrimear encima, y guardarlas como un recuerdo y quizás en otro momento volver a verlas".


Gilda no puede salir de viaje sin su cámara y eso le permitió tener un gran archivo de fotos para comenzar con las postales, aunque después fue sacando nuevas fotos específicamente para utilizarlas en su proyecto. "Decidimos, por ejemplo, fotografiar La Plata con ojos de viajeros y no como locales. Logramos verla con mucho arte callejero, mucho verde, con mucha arquitectura única, y con muchos detalles que pueden parecer insignificantes para quienes viven allí, pero que para los extranjeros no, como los charcos".

Con cientos de registros de paisajes de la Argentina, la joven periodista menciona como los más "fotogénicos" al Glaciar Perito Moreno, el Cerro de Siete Colores, el río Paraná y un pueblo de montaña en Salta, llamado Iruya. También logró recorrer algunos lugares en el exterior que la fascinaron y forman parte de sus colecciones de postales, como Nueva Zelanda, Montevideo y algunas ciudades de Chile donde los grafitis le robaron la atención. "Últimamente en mis viajes me paso horas caminando por las calles mirando las paredes y descubriendo mensajes escritos que hablan mucho de cada sociedad. En vez de entrar a museos que suelen aburrirme prefiero estos museos de arte viviente, al aire libre, llenos de mensajes políticos, sociales o decorativos. Muchas veces son estas expresiones callejeras las que más muestran la cultura local y las que miden el termómetro del momento social que se está viviendo en un lugar. Esos momentos que no aparecen retratados en los museos tradicionales. Valparaíso explota de arte urbano y creo que fue hasta ahora uno de los lugares más fotogénicos que visité, o por lo menos uno de esos lugares a los que quisiera volver".

Recientemente, viajó a Ecuador durante dos semanas y espera que toda esa experiencia se plasme en una nueva colección.  "En Cuenca, una ciudad colonial, llena de iglesias me encontré con decenas de murales. La selva fue increíble, pasamos unos días en el Parque Nacional Yasuní, la entrada al Amazonas y fue inolvidable. Escuchar los ruidos de la selva, convivir con insectos enormes, arañas venenosas del tamaño de una mano, hormigas del tamaño de un pulgar, alacranes letales, monos, jabalíes, caimanes. Que nos enseñaran los poderes medicinales de las plantas, la inmensidad del paisaje".



Ante las fechas especiales como el día del padre, de la madre o navidad, "De acá para allá" ofrece personalización de las postales. Gilda recuerda que por ejemplo, "para el día del amigo muchos nos enviaron fotos con sus amigos y alguna frase que representara su amistad y nosotros se las hicimos. Está bueno porque es algo que despierta emoción, y que es económico. Hoy en día no comprás nada con $10, que es el costo de cada postal". Además de esto, se atiende a la demanda de los clientes, como la de "Masa crítica", un grupo de chicos que andan en bicicleta, y necesitaban una serie especial dedicada a ellos.

Para el futuro, espera seguir diseñando y en algún momento fusionar la fotografía con la escritura, tal vez agregando textos propios a las postales. Por ahora pueden contactarla en facebook y hacer su pedido, o si son de La Plata acercarse al Pasaje Rodrigo (51 entre 4 y 5) y verlas en el local Reina Batata. Desde Transeúntes le deseamos que los viajes continúen y las postales se multipliquen.

Facebook: De acá para allá
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Presentación durante la última edición del FIFBA

Por Bárbara Dibene
Fotos: Álvaro Vildoza


"¿Por dónde empezamos?", pregunta Carlos Aguirre mientras se sienta en el piso sobre un almohadón. Hace apenas unos minutos terminó uno de sus shows y su tono es tranquilo, amable. En la carpa de los músicos sólo quedamos nosotros y él, sonriente, nos ve sacar la cámara y un pequeño anotador.

En septiembre, Carlos presentó su libro de partituras Canciones I, donde recopila parte de su obra para dejarla fundamentalmente a disposición de los más jóvenes. "Yo como estudiante vi un hueco grande en cuanto a la bibliografía que ofrecía la facultad. Hay muy poco escrito de autores argentinos y no entiendo por qué. En la biblioteca podía encontrar con facilidad cosas de Ginastera y otros clásicos, pero pareciera que después de eso no se hubiera hecho registro de nada más".

La editorial encargada del gran lanzamiento es Sirirí, un proyecto autogestionado por el propio músico y su manager y socia, Gabriela Redero. Este no es el primer emprendimiento que encaran juntos, ya que desde hace más de veinte años son parte del sello discográfico Shagrada Medra. "La editorial surge desde un hecho colectivo, desde pensar nucleamientos y la posibilidad de ayudar en la recopilación de historias. El caso del sello fue parecido, en Buenos Aires no nos daban bolilla y con mis compañeros no teníamos dónde publicar. Así que dijimos 'hagámoslo nosotros', aunque en ese momento no teníamos idea de cómo se hacía. Por suerte, fue una época en la que los pequeños sellos proliferaron y todos compartíamos nuestras experiencias".

Aguirre asegura que una de las cuestiones más difíciles de sus emprendimientos es la distribución. Ante la resistencia a comprometerse con grandes empresas que se encarguen de esa tarea y aumenten los costos de los libros y discos, las alternativas buscadas tienen que ser efectivas y económicas. En el caso de Canciones I, decidió hacer las presentaciones en diferentes facultades, donando ejemplares a sus bibliotecas para que puedan llegar a la mayoría de los estudiantes. Para los discos, sigue eligiendo lo artesanal y aunque cueste más, se trata, como dice él, de una "militancia cultural".




Después de compartir escenarios con grandes referentes de la música clásica y popular, el entrerriano conserva su humildad y ganas de seguir aprendiendo. Desde hace casi un año realiza una gira por el interior de su provincia con el propósito de reunir material y armar un cancionero con autores del litoral. "Me debía un estudio a conciencia de la música de mi región. Esa es la razón de esta gira que me lleva a recorrer muchos pueblitos. En cada uno organizo una mateada desde las cuatro de la tarde hasta la hora del concierto. En ese momento tengo la oportunidad de conocer músicos y otras personas que me cuentan cosas, así me voy haciendo un mapa más real, más tangible del lugar".

Por otro lado, la gira intensificó su curiosidad y sus ánimos por registrarlo todo. Cuando las distancias son cortas y puede quedarse a dormir en el pueblo que visita, aprovecha las mañanas para sacar fotos y grabar audios  para captar su "biorritmo". Al irse, se lleva con él un cargamento de experiencias que espera poder volcar algún día en sus composiciones. "Como en la Argentina latente, esa que no sale en los medios pero es esperanzadora, estoy contento de encontrar gente haciendo cosas hermosas".

Durante los viajes, por supuesto, no faltan las anécdotas y más de una vez Carlos y su socia se han perdido tratando de encontrar tal o cual pueblito. "Hubo veces que nos pasamos por varios kilómetros y el nombre del lugar ni siquiera apareciera en google. Por suerte con Gabi siempre llegamos a destino y la pasamos bien. Ella viene de la comunicación y tiene una vocación muy fuerte. Le encanta observar y anotar todo, es la que lleva el registro más fuerte".


Con decenas de canciones suyas versionadas por otros músicos y canciones que él mismo ha tomado para trabajarlas, Carlos está convencido de que lo que hace es totalmente recíproco. "Si alguien está por sacar un disco, uno puede ayudarlo con los arreglos. O si yo estoy versionando canciones de otros, como lo estoy haciendo ahora con temas del litoral, acepto sugerencias y aprovecho para meter cosas de compositores actuales. Se da un ida y vuelta que es muy lindo, muy enriquecedor".

Antes de despedirse, Aguirre nos escribe su mail "por si necesitan algo" y reflexiona sobre su momento actual. "Estoy contento, estoy haciendo lo que hace muchos años quería hacer. La idea es seguir y lanzar un libro por cada uno de mis discos. De alguna manera vuelvo a mis inicios por un rato y además sigo componiendo, con el destiempo que me lleva plasmar en mi música las grandes cosas que voy registrando de todos lados".

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-Pasá pasá –dice Lucas Carattoli alejando a Raúl, su perro, mientras abre el garaje de lo que en apariencia es una casa común y corriente. Sin embargo es solo la puerta de entrada a otro mundo: atrás de ella se abre camino a un estudio donde se practica circo.

Carattoli se escribe con Doble T. Al igual que su personaje principal Alex Gretto. Su espacio, el  lugar donde ensaya, da shows y a hace las veces de escuela, se llama precisamente Doble T. Es un galpón grande donde se respira circo. Hay un escenario al fondo, donde además de los pinos para malabares, Lucas dejó una libreta para volcar ideas con una letra que no se entiende. 
Doble T, el espacio de Lucas Carattoli (Foto de FB)

En la entrada de Doble T hay una camioneta y cerca de ella están todos los juegos de luces, un monociclo de un metro y medio y cajones con el nombre de su personaje. Viene de dar un show. Se lleva todas sus cosas, pero no siempre fue así. Empezó con tres pelotitas de tenis rellenas con arroz y envueltas con cinta. Después se hizo unas antorchas para hacer malabares (era un caño de aluminio con amianto y un mango) y un amigo bicicletero se armó un monociclo que se lo prestaba. Hoy por hoy tiene su equipo a base de esfuerzo “Arranque sin un peso. Nunca tuve plata para invertir. Pero ganaba $100 e invertía $50 en material y 50 para vivir” dice Carottoli en su oficina, pegada a su estudio y a su propia casa.

Alex Gretto hace malabares pero también anda en zancos, en monociclos, hace equilibrio con maderas arriba de un tarro que se mueve para todos lados, juega con grandes burbujas y con esferas trasparentes. También incorpora la tecnología usando proyectores y pantallas que duplican e incluso triplican al personaje. Para él “la tecnología por sí sola no tiene vida, pero si uno la usa como una herramienta para generar ilusión, magia o lo que vos quieras, me parece que ahí es interesante”

Lo que más le gusta de subir a un escenario es que el público juegue con él. En sus espectáculos no hay una cuarta pared, sino que él busca un ida y vuelta con la gente: los mira, les habla a la cara, se les acerca, los toca, se les sienta encima, les propone cosas para que participen. Para él no hay un límite tan estricto entre el escenario y la gente. El escenario se completa con la gente. Eso es algo que planteó de sus inicios “Cuando empecé a hacer shows no me cerraba mucho ésta cuestión de admiración por la técnica. Eso me parecía medio vacío, era exigente, incomodo”,  sus espectáculos pasan por otro lado: “por lo que vive el personaje, por el disfrute del personaje y como lo comparte con el público. La experiencia. Es como que importa más la persona, el malabarista, que los malabares”.

En su oficina hay distintos afiches de Alex Gretto, su alterego, donde se lo ve a Lucas de rojo y negro, rozando el ridículo, entre lo formal y lo informal, algo que lo remonta al pasado “de chico siempre me acuerdo que en mi casa mi viejo nunca le dio mucha bola a la ropa, siempre fue muy zaparrastroso”. Así se lo ve ahora a él arriba del escenario con lentes grandes que eran de su abuela y que cree que tienen que ver un poco con su pasado “nerd”. El pelo todo despeinado. Los pantalones cortados. Tiene un traje pero también usa zapatillas: “Son cosas que se contraponen y eso es entretenido de ver. Son polos opuestos, esa lucha interna. Esas contradicciones” dice un Carattolli sin caracterizar, que sin lentes y sin el traje, sigue siendo bastante parecido a ese personaje “nunca fui de ir a la peluquería, son mis pelos viste” cuenta entre risas.

En su familia no hay artistas, pero la forma de trabajar de sus padres lo marcó. La madre es maestra y el padre era arquitecto, los dos siempre trabajaron de manera independiente. “Mi viejo tuvo un proyecto donde estaba bastante fuera de sistema por como trabajaba. Él se encargaba de casi todo. Yo a ese formato de trabajo lo mame” Algo de eso hay en su impronta de trabajo; de saber un poco de todo, de trabajar de trabajar de forma independiente, de no depender de nadie más que su público.

Sus inicios

Cuando era un niño, nunca tuvo de interés en hacer circo, sin embargo en el 97 se metió en Tocando Fondo, la legendaria murga platense que ya lleva más de 15 años en escena, donde empezó a “hacer show en la calle a bailar, algo que nunca había hecho. Empecé a perder la vergüenza a ciertas cosas”. 

Ese mismo año vio un espectáculo del Circo Du Soleil y le llamó la atención. Fue un referente, “fue algo que me gusto, más allá de que no es a lo que quería llegar quizá, lo veía como imposible, pero a nivel propuesta y estética, me pareció súper interesante y de alguna manera fue un referente para decir ‘de qué manera puedo hacer eso yo en mi realidad y en pequeña escala’” cuenta Lucas que ya lleva 13 años en el arte circense.

A los 18 fue a un encuentro de malabares y se encontró que quien lo coordinaba era Chacovachi un payaso que él había visto a los 8 años. “Un payaso particular, con un humor ácido, como que me gusto, con humor inteligente, muy trabajado. Me tocó, fue un payaso que aparte de hacerme reír me toco”

En ese momento Lucas estudiaba Geofísica, una carrera en la que le iba bien, le gustaba. Pero la murga fue ganando terreno; actuar, bailar, ensayar, salir, viajar, esa era la vida que tenían y que tanto lo seducía “cada vez me tiraba más la idea de dedicarme a hacer eso pero no había un destino; era hacer espectáculos en la calle a la gorra”, algo que no lo terminaba de convencer, le costaba tomar esa decisión porque “me decía ‘¿qué voy a hacer cuando tenga 40 años? Voy a estar trabajando en la calle a la gorra? No me va a dar más el cuerpo’. Eso me pesaba para tomar la decisión. En un momento deje de pensar en los 40 años y dije ‘quiero hacer esto hoy. Hoy hago esto y cuando tenga 40 veré’”. 

Después de la murga se presentó en un casting de Comedia de la Provincia donde encontró una posibilidad de trabajo más concreta. El historial laboral de Caratolli pasa por distintos espectáculos callejeros, hasta teatros municipales, provinciales y nacionales, giras, eventos sociales, e incluso boliches.

Lucas recorrió muchos pueblos y afirma que son los ámbitos que más le gustan porque la gente suele entrar en juego más rápido y porque “todo le sorprende, son como todas cosas nuevas para ellos, no están tan habituados a ver este tipo de espectáculos y cuando lo ven realmente se sorprenden. Los chicos se quedan fascinados”

Disfrutándolo

Ahora apuesta a otro camino, por fuera de lo que es el clown. Hace 5 años que hace danza contemporánea y con esa experiencia está preparando un nuevo espectáculo donde “no tenga la necesidad de hablar y pueda trabajar mucho con el cuerpo, con la iluminación, con la puesta en escena”. Este “es un corte, van a ver danza contemporánea no peluca, no hay lente, no se llama Alex Gretto el personaje” adelanta Lucas, quien muchas veces se encontró encasillado en el clown.

“La verdad es que fui mucho, muchísimo más lejos del horizonte que iba a estar”, dice Lucas mirando el camino recorrido. “Me siento muy pleno, muy feliz con lo que hice, con lo que estoy haciendo. Disfrutándolo. Obviamente uno siempre va por más”.
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Por Bárbara Dibene
Fotos: Álvaro Vildoza



A nueve kilómetros de Tinogasta, la finca "La Sala" ofrece un lugar donde descansar y maravillarse con el paisaje y la cultura de Catamarca. Ubicada sobre la ruta nacional 60, forma parte de la Ruta del Adobe, un circuito histórico que recorre capillas y construcciones históricas de hasta 300 años, fabricadas con aquel material artesanal, mezcla de barro, paja y estiércol.

En el centro de la finca permanece casi intacta una casona que data de 1850 y perteneció a Darío Figueroa, un coronel que participó en la guerra por la independencia y decidió, al finalizar el conflicto, instalarse en la zona adquiriendo las 100 hectáreas que conformaron el terreno. Con las generaciones venideras, la propiedad fue pasando de manos hasta venderse en 1969, cuando fue adquirida por la familia de su actual dueño, Horacio Saldaño.

Transeúntes recorrió la finca y charló con Ana Saris de Saldaño, quien junto a su marido tomó el compromiso de restaurar la casa y emprender un proyecto turístico bajo la premisa de que el turismo es un servicio y que a los visitantes hay que ofrecerles lo mejor y con la mejor calidad.

Bajo un sol radiante que calienta el invierno haciéndose camino entre los cerros, Ana conversó con nosotros en el jardín de la casona.


¿Cómo fue el proceso de restauración de la casa?

Cuando llegamos, la casa se utilizaba como depósito de la finca. Tuvimos un gran trabajo, nos ayudó mucho la gente que pasaba y nos daba ideas, por ejemplo qué hacer con la puerta.Yo no quería cambiarla y un día pasaron unos restauradores que me orientaron y decidí dejarla así. Hoy estoy contenta por eso, porque la verdad es que si pintás, tapás y si limpiás, borrás.

Salvo la vidriería todo lo demás siempre estuvo. Mantuvimos los muebles e intentamos, a la hora de restaurar, respetar todo lo que la casa fue. La carpintería, la pintura, el frente y los techos responden a esta idea.

¿Qué usos le fueron dando a cada uno de los espacios de la casa?

Uno de los salones lo preparamos para la cultura, para que la gente del pueblo pueda mostrar su arte. Lo prestamos varias veces para exposiciones de pintura y de fotografía. Con el tiempo pensamos poder hacer audiciones y seguir dándole al pueblo esa posibilidad de tener un lugar donde se vea lo que hace.

Habilitamos un almacén de artesanías y de regionales, donde ofrecemos nuestros vinos: La sala y El Encuentro. Además, funcionamos como casa de té y restaurante, debido a que la gente que pasaba comenzó a pedirnos cosas para comer. Hoy podemos ofrecer empanadas, locro y otras comidas típicas. Cocinamos nosotros, servimos nosotros, todo lo hacemos nosotros. Contamos con dos personas que nos ayudan con el jardín y con la vajilla, pero lo demás se hace en función de nuestro trabajo.

¿Qué desafíos tienen para el futuro?

La idea es restaurar algunas habitaciones y hacer un hotel boutique, algo chiquito para poder atenderlo nosotros. Pero por ahora es una idea mientras seguimos disfrutando el contacto con la gente. A cada persona que llega le brindamos nuestro tiempo, conversamos y nos hace bien, a nosotros y a ellos.


¿Qué opinás sobre lo que busca el el turista que visita Catamarca?

Creo que la gente viene a comer algo regional, descansar y disfrutar del paisaje. Nosotros deseamos que Catamarca sea promocionada porque todos tienen derecho a conocer todo lo que ofrece la provincia. Por otro lado, busca que se lo trate bien. Si bien el turista está paseando, tiene una vida sacrificada porque tiene que comer lo que haya e ir al baño que se le ofrece, entre otras cosas.


Para terminar, ¿cómo vivieron el asumir este proyecto?

Esto fue un descubrimiento para nosotros. Cuando el padre de mi marido falleció, empezamos a venir cada tanto, porque somos de Salta, pero se nos hizo difícil y decidimos instalarnos definitivamente en Catamarca. Este proyecto vive de nuestro trabajo y estamos convencidos que dedicarse al turismo es un servicio, por eso intentamos ofrecer siempre lo mejor.




Agradecemos a la finca "La Sala" por su atención y los dulces regionales que nos regalaron. Para comunicarse y hacer reservas el teléfono de contacto es (03837-420187).

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Franco Acuña y sus canciones de Brasil


Por Bárbara Dibene


C`est la vie es un pequeño espacio de la ciudad de La Plata que se hace lugar y alberga a decenas de artistas, fomenta la autogestión y propone una alternativa diferente para vivir lo cultural.

Transeúntes entrevistó a Natalia Soulé, una de las impulsoras de esta casa, "la casa", que desde julio de 2011 funciona en 55 entre 4 y 5 a puro pulmón. Esperamos que vayan y se enamoren como nosotros de este lugar, pasen y lean!


¿Cómo surge el proyecto de tener un centro cultural de estas características?


Más que un proyecto , C´est la vie es el amor por tantos corazones, manos, bocas que hacen de esta ciudad un motor cultural gigante. Yo soy productora y por muchos años trabajé para una empresa grande en el área de producción de eventos, hasta que un día me animé y comencé a pensar en tener un espacio cultural. Durante un año me dediqué a la producción free lance y una noche de lluvia, con Gerardo Echeverría amigo y y David Tarabotto, entre risa y cerveza decidimos abrir una casa que casi inmediatamente fue "La Casa".

Así fue como entre todos -muchos amigos, hermanos, novios y demás- ayudamos para que en 15 días todo estuviera listo para comenzar a funcionar.


¿Quiénes son los que trabajan día a día en C´est la vie?

Arrancamos el proyecto, como ya dije, Gerardo, David y yo. Este año los chicos siguieron mas avocados a proyectos personales e ingresaron a la casa Tomas borgognoni y Rodrigo Segura. Además, hace poquito nos asociamos con Juli y Oscar de Medio Limón para avanzar con el tema de la producción. Más allá de nosotros cinco, la realidad es que contamos con mucha gente que nos brinda su amor, su trabajo y ganas de hacer cosas. Hoy la casa funciona con más de 20 talleres, con "la Cafetería de la mano de Magdalena Pasquali (una genia de la repostería), exposiciones, recitales, muestras, instalaciones y lo que se nos ocurra para que la casa crezca.


¿Por qué el nombre los representa?


C´es la vie surge del dicho constante " así es la vida" y de querer fervientemente que así, que " sea la vida".


¿Cómo es la relación con la gente que va a la casa?

Tenemos la suerte de que cada persona que entra a C´est la vie se queda encantada, eso nos llena de amor y de energía para seguir trabando. Hace unos días entraron a robar y se llevaron todo el dinero del alquiler y otras cosas útiles como una computadora, bicicleta, celulares. Fue increíble como en un minuto miles de manos se acercaron a brindar su corazón. Ahora esperamos el 5 de enero para llevar adelante un evento para recaudar dinero y poder recuperar las cosas.


¿Qué esperan de este 2013?

Seguir creciendo y generando espacios para la cultura platense en forma organizada y autogestionada. Y mucho mucho amor, que es el motor vital de nuestro trabajo.



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Transeúntes entrevista hoy a Gwen Joyaux, licenciada en Producción Multimedial y Comunicadora Audiovisual de la facultad de Bellas Artes de la UNLP, cuyo corto "Cenizas" se encuentra en pleno vuelo hacia el festival de Cannes para participar del Short Film Corner.

"Cenizas" fue rodada en el Parque Pereyra Iraola y se inspiró en la masacre de General Villegas del 8 de mayo de 1992. Sus protagonistas son Edgardo Desimone como el comisario que investiga el crimen, y Diego Cremonesi como el dueño de la estancia donde se encontraron cinco cadáveres y quien se perfila como principal sospechoso.


¿Qué significa para vos la presencia en el festival de Cannes? ¿Cómo llegas a tener un espacio en el Short Film Corner?

Es un hecho muy gratificante que creo que alegra y motiva a todo el equipo que participó de la producción. ¡Estar ahí ya es un premio! Llegar fue una sorpresa, porque el Departamento de Cortometrajes del INCAA envió el corto y yo lo encontré un día, de casualidad, en el catálogo on-line del Festival de Cannes mientras navegaba.

¿Qué balance harías del proyecto de "Cenizas"?

Aunque es un proyecto que lleva ya muchos años debido a los tiempos dilatados de producción y liberación de cuotas que maneja el instituto, el balance final es sin duda positivo porque representa un crecimiento y un entrenamiento en el circuito industrial. Es un proyecto que para mí resultó súper fragmentado en el tiempo, ya que lo escribí en el 2008, lo premiaron en el 2009, se filmó a finales de 2010, se terminó de ampliar a 35 mm a principios de este año y se va estrenar en Argentina a mediados de Junio. Para mi gusto es una barbaridad de tiempo para la finalización de un corto, pero convengamos que en general no me caracterizo por ser paciente. A lo largo de ese tiempo trabajé en otras 6 películas, realicé otros 3 cortometrajes de manera independiente y escribí otras tantas cosas. 

Por momentos, me desligaba de "Cenizas" y mi contacto con el proyecto se tornaba esporádico y muy relacionado con asuntos burocráticos que había que ir cerrando para avanzar etapas (creo que esa es una de las partes que más padecimos del proyecto junto con Nadia Estebanez, la productora del cortometraje). Pero lo cierto es que el balance es sin duda positivo. Fue una experiencia de aprendizaje y de vinculamiento con el INCAA y la etapa de apreciar y disfrutar los resultados recién está comenzando, ya que con Cannes se inaugura la circulación por festivales y a partir de Junio se va a estrenar en el país. Así que esto sigue y se proyecta bien.

¿Cómo fue el rodaje? ¿Qué beneficios e inconvenientes tuvo filmar en La Plata?

Fue un rodaje complicado, pero todos lo son de un modo u otro, así que no es novedad. Filmar en el Parque Pereyra acarreó sus inconvenientes, principalmente de energía eléctrica. El clima nos jugó en contra también. En definitiva, pasaron unas cuantas cosas que hicieron que un rodaje que parecía que iba a salir de una, se retrasara un par de días. Pero se logró filmar y opino que eso es debido principalmente a un equipo talentoso que funcionó de maravilla, y al apoyo de Pedro Antonio Castrioti del equipo de guardaparques y la colaboración de las hermanas del Colegio María Teresa Pereyra. 

¿Consideras que el producto pudo reflejar el espíritu del guión?

Sí, es de hecho una de las observaciones que hizo el equipo de coordinadores del INCAA: el cortometraje refleja el guión al pie de la letra.

¿Cuáles fueron las ideas que dieron pie a la historia?

Por un lado, una nota periodística que encontré navegando por Internet acerca de una marcha que hacían en el pueblo de General Villegas en conmemoración y reclamo por la masacre de 1992. Por otro, un espíritu piromaniático deseoso de filmar una escena en la que se incendiara un campo (risas).

¿Cómo llegas a participar del concurso organizado por el Incaa "Historias breves"? ¿Cuánto le debe Cenizas a ese premio?

Fue un arranque de locura productiva o una necesidad de escape creativo. Estaba transitando una etapa no del todo buena y trabajando como Diseñadora Multimedia hacia unos meses, era un trabajo que no me gratificaba para nada (pero que necesitaba mantener). Andaba a la caza de lo que me motivara y con muchas ganas de hacer algo que tuviera que ver con el cine. Entonces me llegó por mail el dato de que en una semana cerraba el plazo para presentar a Historias Breves, yo había escrito el guión hacía unos meses y lo tenía encajonado. 

Por el sólo hecho de distraerme un poco del trabajo y de ver si cumplía con el desafío, me propuse en esa semana armar la carpeta de presentación al concurso, en el cual el guión era uno de los 12 ítems que solicitaban. O sea, me faltaba mucho por desarrollar y presentar el proyecto. Así que esa semana no hice nada en mi trabajo y me dediqué día y noche a completar la carpeta. Llegué a presentarla el día del cierre, 15 minutos antes de que cerraran la mesa de entradas del INCAA. Y además, conseguí que no me echaran del trabajo (aunque terminé renunciando no mucho tiempo después para trabajar en una productora).

Cuando a los meses me llegó la carta documento del INCAA avisándome que había ganado, primero me pegué un susto tremendo porque me había olvidado por completo ya que...armé la carpeta en una semana! ¿cómo iba a sospechar que estaría a la altura de ganar?,¡ y encima me lo avisan con carta documento! Creí me había metido en un lío tremendo y no sabía ni por qué, Cenizas se hizo enteramente gracias a la existencia de ese premio.

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Esta vez, Transeúntes entrevista al Colectivo de Investigación Urbana, formado por estudiantes y egresados de Bellas Artes especializados en Comunicación Visual urbana. No te pierdas lo que tienen para contarnos de su trabajo, las anécdotas del viaje a Cuba y Mexico, y el valor del patrimonio.

 ¿Cómo fue la experiencia que tuvieron en Cuba a nivel grupo y como investigadores?

La experiencia en Cuba fue gratificante y productiva. A nivel grupal el viaje nos consolidó desde lo humano, ya que vivimos experiencias movilizantes conviviendo en el campus del ISA (Instituto Superior de Arte de la Habana) con estudiantes cubanos y de otros países. Gracias a ello pudimos intercambiar vivencias, costumbres y experiencias que nos situaron en el reconocimiento de nuestras propia identidad latinoamericana y argentina. En cuanto al plano proyectual, pudimos concretar todas las actividades programadas por el grupo gracias al apoyo de instituciones como el ISA y el ISDI (Instituto Superior de Diseño de la Habana).

¿Pudieron cumplimentar en ese viaje con los objetivos que tenían previstos?

Si, cumplimos plenamente con los objetivos y más aún al poder conocer e involucrarnos con la institución encargada del manejo patrimonial en Cuba. La Oficina del Historiador de la Habana es el ente gubernamental encargado de gestionar proyectos y acciones tendientes a revitalizar y restaurar el patrimonio a nivel local y nacional. 

 ¿En qué medida los resultados los incentivaron para el proyecto de México? ¿Cómo surgió este?

Luego del viaje a Cuba el grupo tuvo un intenso trabajo de divulgación de los resultados obtenidos. Fueron mas de diez eventos, entre los cuales podemos destacar la participación en la “I Bienal Universitaria de Arte y Cultura” convocados por autoridades de la FBA, “Encuadre Urbano” en Necochea a partir de la invitación de la municipalidad de dicha ciudad, y la organización del evento “Desafio de una Utopia” llevada cabo en el recinto de la Honorable Cámara de Senadores de la Provincia de Buenos Aires a cargo de CIVU y de la Licenciada Limbania Torres, integrante de la Oficina del Historiador de la Habana Cuba, entre otros.

La positiva recepción de estas iniciativas hizo que el grupo se planteara nuevos objetivos tendientes a afianzar y potenciar la experiencia vivida en otros sitio,s donde la gestión patrimonial nos ayude a entender y luego proponer alternativas viables en cada caso.

¿Cuánto tiempo duró y cómo fue la preparación previa al viaje?

A medida que íbamos realizando los eventos, fue surgiendo la necesidad de enriquecer la experiencia con el estudio de otras ciudades para poder tener mas puntos de comparación. Fue asi que el viaje se fue gestando en paralelo al trabajo del grupo.

¿De dónde obtienen los recursos para sustentar los proyectos y diferentes actividades del colectivo? ¿La facultad y/o la UNLP son un incentivo/apoyo para ustedes?

En general el grupo es autogestivo con todo lo que ello significa. Nos moviliza la convicción de lo que hacemos por sobre las limitaciones económicas. Más allá de eso, hemos recibido apoyo institucional de las autoridades de la FBA, de la catedra Taller de Diseño en Comunicación Visual B (Titular Maria Branda), de la Secretaría de Políticas Universitarias del Ministerio de Educación de la Nación, de la revista de diseño Crann y de Bukowski Bar Patrimonial.

¿Qué cosas resultaron más interesantes e increíbles de su estudio de campo? ¿Qué cosas, en oposición, resultaron así para los demás con respecto a La Plata?

México nos presentó una escala a la que no estamos acostumbrados, desde lo geográfico, desde lo cultural y desde lo cotidiano. Algunas de las cosas que más nos impactaron fueron las mujeres lavanderas de Xochimilco (en Mexico DF), quienes se juntan en un sitio público a lavar sus ropas a mano, generando no sólo un ámbito de trabajo, sino un espacio donde discutir las problemáticas personales y de su comunidad comparable a nuestras asambleas barriales.

Otra particularidad que pudimos presenciar fue un funeral tradicional, donde el difunto era trasladado en andas por los más allegados al son de su música preferida ejecutada por una banda en vivo que acompaña la procesión.

¿Cuáles son los pasos a seguir ahora¿ ¿Hay algún proyecto en marcha que estimen realizar durante el año?

La vuelta de este viaje nos plantea nuevos desafios. El primero de ellos es el de pasar de ser un grupo de alumnos y profesionales a una Asociación Civil (ONG) especializada en el tema de Comunicación Visual Urbana y gestión patrimonial. El otro aspecto, es el de seguir compartiendo con la comunidad universitaria y la sociedad en general nuestra experiencia y el material obtenido para que sirva en el mejoramiento de nuestra calidad de vida.

Realizando una comparación con los casos estudiados y teniendo en cuenta la historia de La Plata, ¿en qué situación se encuentra la ciudad en la actualidad?

Desde hace mucho tiempo se viene hablando y escribiendo de la preocupación en torno a la historia y el patrimonio arquitectónico y cultural en nuestra ciudad.  En libros como “El cuadrado roto” de Alain Garnier se expone esta problemática de una manera muy clara. La ciudad fue perdiendo poco a poco esos rasgos identitarios tan fuertes que en su momento la convirtieron en un paradigma de la arquitectura y el urbanismo del siglo XX. Hoy en día, es cada vez mas difícil reconocer esos rasgos que la hicieron única. Esta problemática sigue vigente y tiende a agravarse.

 ¿ Existen para uds, las políticas de conservación suficientes? ¿ Qué creen que falta y cuáles fueron los aciertos de las políticas culturales municipales?

En general no vemos políticas públicas a largo plazo que se planteen las problematicas culturales y urbanisticas con una visión holística. Es un hecho que la ciudad esta “colapsada”, no tiene ya la capacidad para admitir más habitantes. La especulación inmobiliaria ha invadido el ámbito de las políticas gubernamentales en cuanto a urbanismo, para venir a dar “soluciones” contextuales a los problemas, básicamente habitacionales que plantea el crecimiento demográfico. Claro ejemplo de esto es la desaparición de muchas de las edificaciones fundacionales de la ciudad, reemplazadas por torres de departamentos o el cambio en partes de la traza urbana como por ejemplo la ampliación algunas calles y avenidas.

En cuanto a lo que falta creemos necesario un trabajo más decidido y claro por parte del estado, independientemente de la gestión actual, que contemple el bien público por sobre los privados. El espacio urbano es el espacio de todos, por ello todos somos responsables de su cuidado y preservación. Creemos en este sentido que la educación es un eje fundamental para que podamos valorar nuestro patrimonio y en el, nuestra identidad. Pensamos, si embargo, que hay aspectos a destacar y a mantener como por ejemplo la tradición de la quema del Muñeco de fin de año, la fiesta del inmigrante, la promoción de espectáculos públicos, teatrales, y musicales, y en general, la agenda cultural que ofrece la ciudad.

Integrantes del CIVU

Ornela Barone Zalloco

Juan Matias Carricaburu

Florencia Cepero

Vanesa Guayquimil

Cecilia Liberal

Barbara Maderna

Agustina Magallanes
  
Daniela Mainet

Lautaro Pelayez
  
Barbara Teper











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Los Transeúntes estuvieron de cumpleaños y tuvieron el placer de escuchar a La Rockola & los Sospechosos de Siempre en Tovarisch Resto Bar (10 esquina 40), que nos conquistaron con su “Todavía una canción de amor" de Sabina y grandes clásicos del rock nacional.

Por supuesto, no podíamos dejar de entrevistar a Manuel Hutchins, la voz de la banda que nos hizo pasar una noche genial.


¿Cómo fue tu acercamiento con la música?

Comencé en el secundario. En 1er año del Bachillerato, el profesor de música nos dijo que si teníamos guitarra en nuestra casa y queríamos llevarla a clase, él iba a enseñarnos algunos acordes. Mi papa tenía una muy buena guitarra dentro de un placard, y le pedí que le comprara cuerdas y se las pusiera. Empecé aprendiendo unos pocos acordes, después copiando canciones que me enseñaban, y cuando ya tuve esos pocos recursos incorporé el oído conforme sacaba las canciones de la radio. Así estuve un par de años, hasta que llegó el estudio de armonía y la comprensión de ciertas cuestiones más teóricas. Es decir, en principio me acerque a la música por pasatiempo, y después se fue transformando en algo más serio. Las ganas de saber más, creo que no sólo en la música sino en todo ámbito, llevan a eso ¿no? A tomar un poco más a conciencia lo que uno está haciendo.

Retomando esta idea de “conciencia”, ¿la música se trata hoy de una profesión, de un hobby, de una forma de vida?

La primera y la última opción son las que responden la pregunta. Con el correr de los años fui valorando más el arte que expreso y tomando con seriedad el hecho de cobrar por realizar este trabajo, de modo que con esa valoración viene también el incremento en lo que uno exige en cuanto a  remuneración o mas criollamente: “hablar de números”.  No es el único trabajo que tenemos, pero hemos encontrado gente dispuesta a pagar lo que consideramos que vale nuestro show. También es un oficio ingrato, como todos tiene su lado no tan feliz, que es que uno se pierde, o deja por la mitad reuniones o cumpleaños de amigos o familiares por este trabajo y hay ciertas noches en que uno quisiera quedarse y “no ir a laburar”. Pero es un sentimiento que desaparece cuando subimos al escenario.

¿Qué pasa cuando están ahí? ¿Qué expectativas hay sabiendo que el público es siempre distinto?

Previamente al show hay cierta expectativa de ver qué nos vamos a encontrar en materia de público. Puede pasar que no haya mucha gente o que no tenga ganas de ganas de participar del espectáculo, ya que la propuesta de La Rockola es muy simple: tenemos menús que contienen 600 canciones que pueden pedirse, El menú aborda desde rock nacional, tango y folclore hasta rock anglosajon, pasando por trova cubana y rock español, o sea que hay para elegir. También puede pasar que el público no sea muy demostrativo a pesar de estar a gusto, uno a veces lo confunde con desinterés e intenta generar un clima más alegre y resulta que si no lo consigue, nos miramos y decimos: “ok, hoy va a ser una noche corta”. Obvio que sino puede pasar que nosotros no tengamos una noche muy iluminada de talento y hagamos agu (errar a veces suele ser humano dice Fito Paez).

¿Y cómo llegan a Tovarisch?

Matias Martinez lleva todo lo que tiene que ver con la presentación de shows, y es un amigo nuestro hace unos años. No obstante su amistad, el show le gusta y decidió llamarnos para entrar en este nuevo lugar para nosotros. Anteriormente trabajaba en otro Resto-Bar, y desde entonces tuvo la idea de llamarnos, pero en ese momento por distintas cuestiones no se pudo llevar a cabo. Por suerte hoy estamos en Tovarisch. Si bien La Rockola tiene muchos seguidores que van a otros bares donde también estamos contratados fijos una vez por semana, la idea siempre es incorporar mas “público seguidor”, y eso se logra  tocando en lugares nuevos.

Durante el show escuchamos temas de cantantes muy reconocidos, ¿Con todos ellos sentís algún tipo de identificación?

Si, con todos ellos en algún punto de la poesía que escriben siento afinidad. Quizás con algunos más que con otros, por ejemplo Charly es de todos los compositores que tocamos el único que tiene un cheque en blanco de mi parte… quiero decir, todo lo que hizo y hace me gusta. Creo que las canciones pasan por el ánimo, es más, que acompañan los estados de ánimo del ser humano. Una persona que esté deprimida no le va a encontrar el mismo sentido a la letra de una canción a otra que se sienta alegre. A mí me ha pasado, son momentos de la vida de uno las canciones, son las compañeras de esos estados.

¿Cuáles son los temas "que se piden siempre"?

Quizás uno de los más frecuentes hoy por hoy sea “Juntos a la par” de Pappo. Nosotros con el correr del tiempo hemos también denominado a algunas canciones con el troquel de “obligatorias”, por ejemplo Seminare, Todavía una canción de amor, Juguetes Perdidos, Todavía de Guasones, Un pacto de Bersuit. Esas son casi siempre fijas en el correr del show.

¿Además de covers te dedicas a la composición de temas propios?

Sí, tengo mi repertorio de canciones propias. Inclusive alguna que otra noche nos animamos a tocar alguna de ellas. Estoy en proceso de revisionismo de viejas canciones y nuevas creaciones que coincidan en cuanto a concepto musical y poético. Una vez hecho eso, estaría en condiciones de ponerme a grabar un disco de 12 o 13 canciones, para darme el gusto de dejar registrado algo de lo que hago. Es muy diferente refugiarse en los covers a mostrar el material propio. Ahí uno se juega más el pellejo, está más expuesto, porque de alguna manera por lo menos en mi caso, escribo sobre cosas que me han ido pasando; son canciones derrotistas, de gente que pierde, pero creo que casi todas las letras del mundo hablan de eso. Las historias de perdedores son siempre mucho mas entretenidas de oír que las de los que ganan; las historias y los finales felices se ven en Disney.

¿ Y sentís que hay espacios en La Plata para vivir de la música?

Siento que hay más espacios que hace unos años, pero no los suficientes aun como para vivir de esto. Y no lo digo por mí, sino por la cantidad y calidad de músicos que tenemos en la ciudad. La jerarquía musical hace que sigan faltando lugares a la hora de hacer música en vivo. El panorama cambió un poco respecto de los dueños, quizás ahora se vean algunos músicos apostando por un lugar y dando espacios a músicos nuevos. Esto es algo muy bueno, para que no sólo el bolichero sea siempre el que se quede con la parte del león. Ha pasado y sigue pasando que cuando este pierde uno es socio, y cuando gana empleado, de modo que la aparición de músicos como gestores de bares y demás le hace bien al circuito musical platense.

Para ir cerrando ¿Cuáles son tus objetivos profesionales para este 2012?

Bueno, uno de los objetivos  creo que se ve cumplido y es que con Yamil Jauriguiberri, mi compañero de escenario (Percusion y Arengas Emotivas), y Diego Fontana (Manager y Salvador de Tragicos Momentos) tuvimos la idea de tocar 3 veces a la semana este año. Y lo hemos conseguido, ya que además de Twins Pool Bar donde estamos desde Agosto del 2011, este año supimos gestionar Tovarisch Resto Bar y Casa Opera,  lo que nos hace estar de jueves a sábados tocando y generando nuevo público. Lo mejores la publicidad de “boca en boca” que sigue siendo, a pesar de la masividad de las redes sociales y otros medios de difusión, la mejor y más fiel forma de darse a conocer.

No dejen de ver a La Rockola & los sospechosos de siempre todas las semanas. Los jueves a las 23.30hs en Twins Pool Bar(7 entre 58 y 59), viernes a las 23hs en Tovarisch Resto Bar (10 esquina 40) y los sábados a las 00.30hs en Casa Ópera (8 esquina 41).

Contacto:

En el Facebook: Manu Rockola
      En Youtube para ver videos: La Rockola y los Sospechosos de Siempre
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